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Leyendo la Biblia con un par de anteojos quebrados

octubre 31, 2013

Escrito por Bob Edwards

Últimamente he estado leyendo las obras de San Agustín. Específicamente he leído acerca de su entusiasmo por la filosofía de Platón. Él dijo que descubrió los libros en Milán, y que estos explican la vida y el universo y todo lo demás desde la perspectiva de Platón.

En pocas palabras, Platón veía el mundo en términos dualistas. El habla sobre el mundo espiritual y el mundo físico. También habla sobre el intelecto y la emoción. En ambos casos, el creía que un lado del ser debe de gobernar sobre el otro. El espíritu debe gobernar el cuerpo y el intelecto debe gobernar a las emociones. Dicho de otra manera, el cuerpo debe estar sujeto al espíritu y las emociones deben estar sujetas al intelecto.


St. Augustine acepto sin reserva alguna estos principios. También dijo que le ayudaron a dar sentido a la Biblia y a la fe cristiana. Esto es muy evidente en sus comentarios bíblicos, sobre todo en su obra sobre el Génesis.

Cuando Agustín leyó que Adam se refirió a Eva como “carne de mi carne” (Génesis 2:23), experimentó un destello de intuición. De repente se le ocurrió que como Eva se le refirió como “carne”, Adam debe representar el “espíritu”. Así como el espíritu debe gobernar la carne, concluyó, Dios creó al hombre para gobernar a las mujeres. Hoy en día, esto se conoce como un “teología de orden creacional.”

 

Lo que realmente me llamó la atención sobre el relato de Agustín es que su conclusión (de que los hombres deben gobernar a las mujeres) no pueden encontrarse en las páginas de la Biblia misma. Génesis 2:23 no menciona a Adán como el “espíritu”, por ejemplo, y nunca se le describe como el “gobernante” de Eva. Parece que la conclusión de Agustín es pura inferencia de su parte, y dado su entusiasmo por la filosofía de Platón, no es difícil imaginar de dónde surgió la idea. De hecho, la única mención de Adán “gobernando” a Eva se describe en el Génesis como una consecuencia del pecado (Génesis 3:16). Una relación de jerarquía no es descrita como la intención de Dios para su creación.

También he estado leyendo algunos de los comentarios de John Calvin. El mismo admite que está fuertemente influenciado por Agustín, en mucho la misma manera que Agustín fue influenciado por Platón. Juan Calvino dijo que tuvo una epifanía similar, cuando leyó el libro de Génesis. Cuando vio que Eva fue descrito como una “ayuda idónea” para Adán (Génesis 2:18), concluyó que la mujer fue hecha para el hombre y por lo tanto debe estar sujeta a él. Este supuesto “momento de lucidez” de Calvino, por cierto, también sirve como una base teológica para la “teología de orden creacional.”

Lo que realmente me llamó la atención sobre la historia de Calvino es que una vez más – al igual que Agustín – su conclusión (que los hombres deben gobernar a las mujeres) no se puede encontrar en las páginas de la Biblia misma. Génesis 2:18 no dice que la palabra “ayuda” sea una indicación de un papel subordinado. De hecho, la misma palabra hebrea (ezer) que se utiliza para describir a Eva como la “ayuda idónea” de Adán, también se utiliza para referirse a Dios (Salmo 70:5). Parece que la conclusión de Juan Calvino era pura inferencia, y dado su entusiasmo por las obras de San Agustín, no es difícil imaginar de dónde surgió la idea.

También he estado leyendo el trabajo de John Piper y sus comentarios en el relato de la creación. Piper se describe a sí mismo como un “calvinista de siete puntos.” En otras palabras, parece que abraza con entusiasmo las obras teológicas de Juan Calvino. Afirma que los hombres tienen autoridad sobre las mujeres debido al “orden de la creación”, y porque Eva era la “asistente” de Adam. Este un resumen muy preciso de las obras de tanto Agustín como de John Calvino.

Y esto me hace preguntarme, ¿Cuándo dejaremos de leer la Biblia por medio de anteojos de alguien más? O se por medio de las opiniones no-Bíblicas de otros sobre las mujeres.

Kindle cover book BobEdwards

Bob Edwards reside con su esposa e hijos en Ontario Canadá. Cuenta con títulos en Educación Religiosa, Estudios de Desarrollo Social y Trabajo Social. Fue Director de Estudios en Asesoramiento en una iglesia multi-denominacional . Bob ha impartido psicoterapia en muchos lugares, hospitales, escuelas, reformatorios, iglesias o agencias de comunidades locales. Su sueño es poder compartir una visión del amor imparcial de Dios tanto para hombres como para mujeres en todo el mundo.

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