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Amos y Esclavos, Esposos y Esposas

octubre 31, 2013

Antes de la guerra civil, muchos cristianos en los Estados Unidos utilizaron la Biblia para justificar la esclavitud.

 

Esto lo hicieron mediante la referencia a una maldición del Antiguo Testamento que se pronunció sobre un hombre llamado Canaán;

 

“Cuando Noé despertó de su borrachera y supo lo que su hijo menor había hecho con él, 25 dijo:¡Maldito sea Canaán!¡Será el esclavo más bajo de sus dos hermanos! “(Génesis 9:18-25 Dios Habla Hoy).

 

Teólogos a favor de la esclavitud erróneamente asumían que Canaán era el ancestro de todos los esclavos africanos. Y luego llegaron a la conclusión errónea de que Dios había ordenado a los americanos blancos (que erróneamente se asumía que eran descendientes de los hermanos de Canaán) para que estos fueran dueños y amos de esclavos. Pero en realidad, no había ninguna razón ni bíblica ni histórica para conectar la maldición de Canaán con la esclavitud en el sur de Estados Unidos. [1]

 

En el siglo 4 después de Cristo en Roma, cristianos utilizaron la Biblia para justificar la autoridad masculina.

 

Ellos hicieron esto por medio de referencias a una supuesta “maldición” encontrada en el Antiguo Testamento, la cual fue pronunciada sobre una mujer llamada Eva.

 

tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti.(Genesis 3:16, Dios Habla Hoy).

San Jerónimo, un traductor de la Biblia que vivo en el siglo VX, llegó a la conclusión de que en la maldición de Génesis 3:16, Dios estaba reduciendo a Eva “a la condición de una esclava de su marido” [2]

De acuerdo con Jerónimo, Dios hizo una esclava de Eva para Adán por dos razones:

1-        Adán fue creado primero y por lo tanto él estaba a cargo. El pecado entro al mundo cuando adán escucho a Eva, entonces revertiendo el orden creacional.

2-        Eva fue engañada por el demonio porque era una mujer. Por lo tanto, todas las mujeres deben de ser más fáciles de ser engañadas que los hombres, entonces como resultado, debe de estar sujetas a una autoridad masculina. (3).

 

Los teólogos de hoy no justifican la esclavitud racial basada en la maldición de Canaán.

Pero en algunas partes de la iglesia, la sujeción de la mujer a la autoridad masculina continúa. Por ejemplo, en el comentario de una traducción del inglés de la Biblia (versión New Bible Commentary), esta acierta que los esposos son “amos” de sus esposas, y que las esposas tiene como deber “obedecerlos” (4). Similarmente, el líder evangélico y autor John Piper, mantiene que los hombres deben de ejercer autoridad sobre las mujeres en la iglesia y en el hogar. Según Piper, las mujeres deben de estar sometidas a la autoridad masculina por dos razones:

1) Adán fue creado primero, y por lo tanto se presume que está a cargo. El pecado entró en la raza humana cuando Adán escuchó a Eva, invirtiendo así el orden creacional.

2) Eva fue engañada por el diablo, porque ella era una mujer, y por lo tanto, todas las mujeres deben compartir una vulnerabilidad al engaño como “debilidad” inherente. El intenta limitar esta debilidad como que probablemente se manifiesta sólo en “algunos tipos de situaciones.” [5]
Pero la justificación de Piper no es más que una reafirmación de las suposiciones de San Jerónimo.

Pero esto no debería de ser una sorpresa para un/una estudiante de la historia de la Iglesia. El punto de vista de San Jerónimo ha sido aceptado como teología ortodoxa por más de mil años. En el caso de la esclavitud, se utilizaron falsas suposiciones acerca de una maldición que se encuentra en el libro de Génesis para racionalizar la desigualdad racial. Y las suposiciones sobre una maldición para justificar la desigualdad de género son también falsas.

 

La primera suposición de San Jerónimo es de que porque Adán fue creado primero, entonces él debe de haber estado “a cargo”

Primero que todo, en ninguna parte de la Biblia es el orden de creación asociado explícitamente con jerarquía. A lo largo del relato del Génesis, Adán y Eva son representados como iguales. Ellos son igualmente creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27), y se les da por igual el dominio de toda la creación (Génesis 1:26). La primera mención de Adán “dominando” a Eva se produce después de la caída de la humanidad a un estado pecaminoso. Una jerarquía dominada por los hombres nunca se presenta como el plan original de Dios para los hombres y mujeres o para esposos y esposas.

La idea de que el orden de creación indica rango, posición o jerarquía,  no se encuentra en la Biblia misma, sino en Comentarios Bíblicos del siglo VX, escrito por un colega de San Jerónimo: San Agustín, obispo de Hipona. Agustín basa su asociación cronología / rango basado en sus observaciones de que Adam se refirió a Eva como “hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Génesis 2:23). Agustín era un ávido estudiante de la filosofía de Platón. Platón escribió acerca de la vida en términos de dualidades. Una de estas dualidades era “carne” y “espíritu”. Platón creía que para ser moral, el espíritu de una persona debe gobernar sobre las pasiones de la carne. Cuando Agustín veía que Eva se le refirió como “carne”,  erróneamente supuso que Adán debe de ser un símbolo del espíritu. Así como el espíritu debe gobernar carne, Adán debe haber gobernado sobre Eva. Agustín no tuvo esta idea de la Biblia. Él tomó esta idea anti-Bíblica de la antigua filosofía griega.

Más bien la Biblia directamente contradice la suposición de Agustín:

Sin embargo, en la vida cristiana, ni el hombre existe sin la mujer, ni la mujer sin el hombre. 12 Pues aunque es verdad que la mujer fue formada del hombre, también es cierto que el hombre nace de la mujer; y todo tiene su origen en Dios.(1 Corintios 11:11-12, Dios Habla Hoy).

La segunda suposición de Jerónimo es que Eva era más vulnerable a ser engañada porque era una mujer.

¿Eva fue engañada? Según el relato del Génesis, sí. ¿Pero fue engañada porque ella era una mujer? La Biblia no atribuye su error a ser mujer. Y la Biblia no dice que porque una mujer fue engañada todas las mujeres son más propensas que los hombres a la decepción o el engaño. Ese es el tipo generalización negativa que uno se encuentra cuando lidiamos con prejuicio absoluto. En este caso, es prejuicio contra las mujeres.

A el/la estudiante de historia de la iglesia, la noción de que Jerónimo tenía prejuicios contra las mujeres no debería de sorprenderles. Una vez dijo que las mujeres se las “clasificaba con los peores de los males” (6).

¿Pero si rechazamos las maldiciones del Antiguo Testamento como la base de la desigualdad, podemos mirar a las páginas del Nuevo Testamento para intuición en la mente de Dios con respecto a temas como amos y esclavos, esposos y esposas?

¡Si podemos! Y esto es lo que encontramos:

 “Ya no importa el ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo” (Gálatas 3:28 Dios Habla Hoy).

Sin prejuicios raciales, sin esclavitud, sin desigualdad de género. Este es el corazón de Dios y su plan para la humanidad.

No hay que confiar en suposiciones erróneas acerca de las maldiciones del Antiguo Testamento para determinar cómo los cristianos deben estar relacionados entre sí en la iglesia hoy, ya que “todos y todas somos uno solo en Cristo Jesús.”
* El texto de Génesis 3:14-19 se refiere a veces como “La maldición”. Es importante señalar, sin embargo, que Adán y Eva no eran parte de lo que estaba maldito. Sólo la tierra y la serpiente fueron maldecidas. De hecho, en realidad es bastante sorprendente para ver el contraste. La gracia de Dios ya está trabajando en el caso de Adán y Eva. Más análisis en profundidad de este pasaje se puede encontrar aquí.

[1]Goldenberg, D. (2005). The Curse of Ham: Race and Slavery in Early Judaism, Christianity, and Islam. Princeton, NJ: PrincetonUniversity Press

[2]http://www.womenpriests.org/traditio/jerome.asp

[3] http://www.womenpriests.org/traditio/jerome.asp

[4] Wenham, G. & Carson, D. (1994). New Bible commentary: 21st century edition. Downer’s GroveIL: Inter-Varsity Press

[5]http://www.desiringgod.org/resource-library/sermons/affirming-the-goodness-of-manhood-and-womanhood-in-all-of-life

[6]http://www.womenpriests.org/traditio/jerome.asp

Escrito por Bob Edwards

Bob Edwards autor del libro “Let my people Go: Un llamado para poner fin a la opresión de las mujeres en la iglesia”

Bob reside con su esposa e hijos en Ontario Canadá. Cuenta con títulos en Educación Religiosa, Estudios de Desarrollo Social y Trabajo Social. Fue Director de Estudios en Asesoramiento en una iglesia multi-denominacional . Bob ha impartido psicoterapia en muchos lugares, hospitales, escuelas, reformatorios, iglesias o agencias de comunidades locales. Su sueño es poder compartir una visión del amor imparcial de Dios tanto para hombres como para mujeres en todo el mundo.

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