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¿Donde está la iglesia? Ser la sal y la luz en nuestra generación

septiembre 20, 2013

Domingo 25 de Agosto, 2013
¿Donde está la iglesia?
Ser la sal y la luz en nuestra generación
Como muchos de ustedes, yo también estoy muy preocupado con lo que esta sucediendo en el país y en el mundo. Cuando oigo reporte tras reporte sobre violencia sin sentido dentro de los estados Unidos, por ejemplo como el caso de un joven universitario al que se le asesinó por medio de disparos , por 3 adolescentes en el pequeño pueblo de Duncan Oklahoma, quienes dijeron que “estaban aburridos”, yo me pregunto, “¿Dónde está la iglesia?”. Cuando leo sobre las casas en general o la educación publica, que están siendo descritas como lugares “terribles, peligrosos y sin moral”, yo me pregunto “¿Dónde está la iglesia?”. O cuando leo las estadísticas, las cuales señalan que más del 70% de los bebes en la comunidad afroamericana y 50% de la comunidad blanca nacen fuera de matrimonio, me pregunto, “¿Dónde está la iglesia?”. Cuando escucho a un comentador de noticias, lamentándose de la violencia en nuestra cultura, la pérdida de valores y el rompimiento de la familia, me pregunto “¿Dónde está la iglesia?”
Sera que sin habernos percatado hemos perdido nuestra “sal”-esa habilidad de impactar cualquier cultura-lo que Jesús mismo había advertido en Mateo 5:13?
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Mateo 5:13 Biblia Reina Valera
Jesús utilizó la metáfora de la sal para comunicarnos una verdad muy poderosa. En el siglo I , antes de que existiese la refrigeración, la sal se utilizaba para preservar las carnes por periodos largos de tempo, ya que la sal previene que esta se dañe. La sal también era utilizada para darle sabor a comidas que si no la tuviesen no serían consumidas. La sal también posee propiedades sanadoras, as que todos estos factores hacía a la sal muy valiosa, en lo que es el mundo antiguo. De hecho, los trabajadores en aquel tiempo les pagaban sus salarios en sal, de donde provienen algunos dichos que utilizamos todavía hoy. Pero, cuando la sal había perdido su picor, acidez y fuerza, está ya no tenía ningún valor y era desechada.

Buscar a Jesús por razones equivocadas
Yo he llegado a la conclusión de que la iglesia en los Estado Unidos ha, hasta cierto punto, perdido su sal o sea su habilidad para influenciar a la sociedad, a causa de un enfoque egocentrista hacia el Evangelio, que hace que la comodidad personal y la conveniencia sea la prioridad número 1. Nosotros predicamos a un Jesús como una manera para llegar a la felicidad personal, en vez de hacerlo el Fin o la Meta para la cual ningún sacrifico es demasiado. Somos como las personas mencionadas en Juan 6:26, a quienes Jesús reprendió por buscarlo a Él para beneficio personal.
Jesús había multiplicado el almuerzo de una persona y alimentado a toda una multitud. Cuando estas mismas personas después cruzaron el Mar de Galilea buscándolo, Jesús les dijo: “De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.”. En el evangelio de Juan, los milagros de Jesús son presentados como señales que señalan a su identidad como el esperado Mesías de Israel. Por lo tanto Jesús les está diciendo a estas personas que lo buscan a Él , no porque reconocen quien es El, so no por lo que ellos creen que pueden sacarle de provecho a Él. Ellos ve a Jesús como una manera para el fin de ellos que sería la auto gratificación.
Entonces, cuando esta es nuestra manera de pensar, toda nuestra vida la vivimos desde un punto de vista de el “yo”, y hasta nuestra espiritualidad se mancha de este egocentrismo. En su libro Lectures on Revival, el autor Charles Finney habla sobre las muchas invitaciones que el recibió de parte de iglesia y pastores, que querían que el viajase a sus comunidades y promover reavivamiento. Sin embargo dice el que “Cuando yo me puse a analizar sus razones, a veces encontré cada una de ellas como egoístas. Y Dios veía a cada uno con aberración”. Algunos quieran reavivamiento para poder elevar su estatus y su influencia social. Otros querían usar el reavivamiento para aumentar el número de personas que venían a sus Iglesias y reuniones, lo que haría que estos pudieran construir nuevos edificios más grandes. Y todavía había otros que querían reavivamiento para que pudieran sentirse superiores a una u otras congregaciones con las que tenían un sentimiento de competencia. Todos buscaban reavivamiento, pero desde motivos egocéntricos. Charles Finney con todo su derecho negó sus solicitudes. (Charles G. Finney, Revival Lectures (Grand Rapids: Fleming H. Revell, n.d., 351).

Yo tuve una visión sobre Apostasía

En 1975, cuando era la época de la cúspide del Reavivamiento Carismático, yo me encontraba una tarde sentado con las piernas cruzadas en el piso, y hablaba con el Señor. De pronto vi una visión; tres arcos superpuestos, los cuales aumentan de tamaño de izquierda a derecha.
De inmediato supe en mi corazón que estos significaban los tres grandes reavivamientos. El primer arco representaba el reavivamiento que estábamos viviendo en aquel entonces-el Reavivamiento Carismático. El segundo arco representaba un segundo y más grande reavivamiento, el cual surgiría de este que estábamos viviendo, y el tercero representaba el final y el más grande que saldría del segundo.
Pero había algo diferente y distintivo sobre el Segundo arco, y yo supe instintivamente que este realmente representaba una “apostasía”. Mientras yo seguía pensando en el segundo arco, escuche las palabras “Jesús es un medio y no el fin”. De inmediato supe que el Espíritu Santo me estaba comunicando que el siguiente reavivamiento se caracterizaría desafortunadamente por Jesús siendo predicado como el medio para llegar a la felicidad y realización personal, en vez de como el FIN que debemos de perseguir y amar con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza.
Solo escuchen el típico sermón de hoy en día, y verán si Jesús no se está predicando como la manera para llegar a la felicidad personal en vez de como el fin en El mismo. “Ven hacia Jesús!” nos dicen “Jesús te bendecirá!”, “Jesús te sanara!” “Jesús te hará prosperar!”. Ahora si hay verdad en estos enunciados, pero estos son productos o resultados que trae el Evangelio, no son su centro y esencia. Hemos perdido nuestra salinidad, porque hemos predicado un evangelio centrado en nosotros, “que puedo ganar yo” en vez de un evangelio centrado en Cristo, que está centrado en El, y su llamado de que tomemos nuestra cruz y lo sigamos a Él.
Esto es crucial, porque como señala Charles Finney, el fin de todo pecado en la satisfacción de uno mismo. Ya sea que el pecado es mentir, engañar, robar, adulterio o asesinato, el acto es simplemente a manera para el fin de la satisfacción de uno mismo. En nuestro evangelio moderno, Jesús es presentado como solo otra manera de llegar a esta auto gratificación. Ahora, aquí es donde entra el arrepentimiento; el termino arrepentimiento proviene de la palabra griega metanoia, que significa “cambiar de parecer”. El arrepentimiento definido acorde con el Nuevo Testamento hace referencia a un cambio de parecer en que Cristo remplaza el yo o el ego como el centro o el fin de nuestra vida. Esta era una parte integral del mensaje de Pablo, ya que el resumía el contenido de su mensaje como 21 testificando solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. (Hechos 20:21 La Biblia de las Américas)

Debemos de Purgar el Mensaje

En su primera carta a los Corintios, Pablo hace énfasis en el poder del mensaje de la Cruz de Cristo y enfatiza la importancia de mantener la esencia y el contenido de tal mensaje. Por ejemplo en 1:17 dice que Cristo no lo envió a él para bautizar, sino a proclamar el evangelio- no con palabras elocuentes[k], para que no se haga vana la cruz de Cristo. (1 Corintis:7 La Biblia de las Americas) . Aquí Pablo está diciendo es que si exageramos, tratando de que el evangelio suene más elegante, o más “cool”, o más atractivo para la cultura contemporánea, corremos el riesgo de predicar un evangelio del cual su poder se ha ido. ¿No es acaso lo que ha sucedido con la Iglesia Estadounidense contemporánea?
En el año 200 mi esposa Sue y yo, nos encontrábamos en un seminario doctoral que era de yoda una semana en el tema de Misiones, en la Regent University ubicada en Virgina Beach, VA. Aquí, durante toda la semana discutimos he hicimos lecturas sobre varias estrategias y metodologías para darle un cierre a la Gran Comisión. El día jueves, como a las 4:00 pm, alguien sugirió que nosotros (una clase compuesta por cerca de 30 líderes Cristianos) rezara. Al momento que Sue bajo su cabeza en la mesa al frente de ella, el Espíritu de Dios vino a ella como un relámpago t ella comenzó a rezar y a interceder en el Espíritu de manera intensa. Luego el Espíritu Santo hablo y dijo “ustedes han estado hablando toda la semana sobre métodos y estrategias para llevar el Evangelio a el mundo, pero quiero que ustedes purguen el mensaje que están llevando”. En mi mente no tengo la menor duda que parte de purgar ese mensaje significa movernos de un evangelio androcéntrico (centrado en los seres humanos) a un Evangelio centrado en Cristo. Solo un evangelio que este centrado en Jesucristo tiene el poder para trasformar vidas y crear apóstoles con “sal”, de los cuales sus vidas van a impactar a la cultura y al nuestro mundo.

Sus Prioridades deben de convertirse en Nuestras Prioridades
Si queremos ver a esta y a otras naciones preservadas, nosotros como Cristianos debemos de recuperar nuestra “sal”. Esto significa que debemos de movernos de un Cristianismo de comodidad y conveniencia a un Cristianismo de compromiso y con carácter. Para esto se requiere un cambio de una fe que esta centrada en el “yo” y mis deseos, a una fe que esta centrada en Cristo y su Reino, su voluntad y propósito. Pero no tengan miedo con esta renuncia de s mismo, ya que Él ha prometido que cuando buscamos primero su Reino, y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:33).
Hubo un tiempo cuando la Iglesia era la sal, restringiendo el mal y dando una influencia moral positiva hacia la sociedad. El sociólogo Francés, Alexis de Tocqueville, visito los Estados Unidos en 1831 para estudiar sus instituciones y descubrió el secreto a su éxito. El llego cuando estaba en auge el Segundo Reavivamiento (Second Great Awakening), y en el auge de los reavivamientos liderados por Charles Finney. El estaba muy impresionado con el rol del Cristianismo en Norteamérica y escribió “La atmósfera religiosa del país fue lo primero que me impactó cuando llegue a los Estados Unidos” (Eddie Hyatt, America’s Revival Heritage, 83-84).
La siguiente cita, Aunque esta no se encuentra en las memorias de Tocqueville, históricamente esta frase se le ha atribuido a el, y pudo haberse pasado por historia oral por alguien que lo oyó haciendo esta observación en alguno de sus discursos. “Busqué la grandeza y el genio de América en sus grandes puertos y sus amplios ríos, y no estaba allí, en sus fértiles campos y bosques infinitos, y no estaba allí, en sus ricas minas y su vasto comercio mundial, y no estaba allí, en su Congreso democrático y su inigualable Constitución, y tampoco estaba allí. No fue hasta que fui a las iglesias de América y escuché la flama de justicia que venía de sus pulpitos que entendí el secreto de su genio y poder.

Conclusión
Yo tengo esperanza de que la Iglesia norteamericana y en general pueda reclamar su sal a medida que nos volteamos hacia Dios y de verdad lo busquemos a Él. Hace cinco años yo había perdido mi esperanza de que Norteamérica pudiera volver a ver otro reavivamiento nacional. Peor un día me sorprendió el Espíritu Santo ya que por varias horas mi mente y corazón se llenaron de expectativa y esperanza de que veríamos otro Gran Reavivamiento-un Reavivamiento que revivirá y renovara las Iglesias de Norteamérica, impactara nuestra cultura y ponga freno a la marea de secularismo, inmoralidad y religión falsa que está llenando nuestra tierra. Yo tengo fe que podamos una vez más convertirnos en sal y luz para este mundo y para nuestra generación, pero primero debemos de purgar el mensaje que estamos llevando.
Precious_in_his_SightEscrito por Eddie L. Hyatt

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