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Las 2 Escuelas Cristianas de Pensamiento y el Papel de la Mujer

julio 8, 2013

Int’l Christian Women’s History Project

And God’s Word to Women, Inc.

Escrito por: Dra. Susan Stubbs Hyatt

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Dos escuelas de pensamiento han coexistido a lo largo de historia de la Iglesia con respecto al papel de las mujeres tanto en el ministerio como también la autoridad femenina en cuanto a posiciones de liderazgo. Mientras que la escuela tradicional es patriarcal y enseña que las mujeres son menos que los hombres en autoridad y diferentes a los hombres en la función dentro del ministerio, por otro lado la escuela carismática favorece una postura de tipo igualitaria y enseña que el ministerio y la autoridad se derivan directamente de Dios por su Espíritu hacía/y a través de tanto hombres como las mujeres sin tomar en cuenta el género. Aunque ambas escuelas afirman justificación bíblica, ambas sostienen interpretaciones muy distintas y conflictivas que surgen de premisas opuestas.

La Escuela Tradicional:

En la escuela tradicional, los roles del ministerio son basados en el género y los ministerios de las mujeres caen en el paradigma de “los hombres mandan y las mujeres sirven”. Sus puntos de vista son basados en el punto de vista de Aristóteles sobre la mujer y estas ideas fueron popularizadas por los líderes de la Iglesia como San Agustín, Tomás de Aquino, Calvino y otros. El autor John Alvin Schmidt (1989) señala que los fundamentos que impulsan este modelo afirman que; las mujeres son inherentemente malas, inferiores, desiguales y sucias. Sobre la base solamente del género, se requiere a las mujeres  someterse a la autoridad masculina y servir en papeles subordinados.

Los defensores de esta posición creen que la mujer  es secundaria en la Creación y por lo tanto la ayudante subordinada del sexo masculino, con algunos Padres de la Iglesia que sostenían que la mujer en sí no tiene o posee la imagen de Dios de la misma manera que el hombre si la tiene. Por otra parte al ellos sostener a Eva como la responsable de la Caída del Edén, los tradicionalistas enseñan un orden patriarcal como el ideal bíblico para el matrimonio y ministerio. Este paradigma se mantiene intacto a la hora de  interpretar los escritos del Apóstol Pablo, ya que lo hacen a través de una interpretación selectiva; interpretan (kephale) como un puesto de mando de autoridad masculina sobre la mujer y la sumisión de la esta por medio de la palabra (hupotasso). También lo hacen  a través de una ley de silencio femenino (hesychia).

El “complementarianismo” ( del término en ingles Complementarianism=un movimiento dentro de los círculos evangélicos que a partir de los 90 se ha popularizado enormemente no solo en la denominación evangélica sino en otras ramas del Cristianismo),es una modificación de la posición patriarcal; por ejemplo este movimiento reconoce la igualdad de las mujeres en términos de sustancia (igual a la del hombre) y el valor innato de estas, pero por otro lado, se mantiene el sometimiento de la mujer a través de la creencia de que las mujeres son menos en la autoridad y diferente en función a la de los hombres. Este modelo ofrece a las mujeres mayores oportunidades para el ministerio público pero, bajo la autoridad masculina.
El ministerio de la mujer en la escuela tradicional se puede observar mejor dentro de la iglesia institucional, donde florece el ministerio femenino en los estilos de vida de monasterio. Reuther y McLaughlin (1979) hablan de figuras tempranas tales como  Thekla, Makrina, Paula, Melania y Marcella.

Que el modelo tradicional sigue siendo fuerte es evidente en los grupos cristianos de/para mujeres y mujeres individuales en el ministerio público las cuales defienden con inquebrantable lealtad  la autoridad masculina. Mujeres devotas, como la Madre Teresa, han trabajado dentro de los límites del liderazgo patriarcal para poder amar y servir a la humanidad.

La Escuela Carismática:

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En la escuela carismática (proveniente del término: carisma que significa “regalo de gracia”), las mujeres ejercen liderazgo y autoridad ministerial en base a talentos y dones espirituales, sin tomar en cuenta el género. Los defensores de este movimiento sostienen que la Biblia, interpretada con precisión en cuanto a la intención del autor, enseña que las mujeres son iguales a los hombres en términos de sustancia y valor, función y autoridad, privilegio y responsabilidad (Hyatt 2000). El liderazgo femenino en los ministerios de la iglesia aumenta durante las temporadas de Reavivamiento, cuando la infusión del Espíritu de Dios desafía y cambia la cultura humana. En tales momentos de la historia, las mujeres experimentan un estatus elevado hacia igualdad con los hombres en la medida en que la cultura del tiempo lo permitiera.

Los defensores de este movimiento no ven restricciones bíblicas para las mujeres. En la Creación, citan la igualdad de género con la creación de un ish adán (hebreo para hombre) y un ishshah adam (hebreo para  mujer) y a Dios dando a adan (la humanidad) el dominio sobre la creación, pero no la autoridad del varón a la mujer. El alejamiento/volteo (del hebreo tushuqa) de Eva de Dios hacia a su marido pone en marcha la misoginia (Génesis 3:16 b) que, a través de Jesús Cristo en la nueva creación este es resuelto; cuando Dios restablece una relación directa tanto para el hombre como la mujer con Él mismo, sin un patrón jerárquico presente. Según Leonard Swidler (1971), Jesús enseñó la igualdad de la mujer a pesar de la cultura misógina y patriarcal de su época. Después de su resurrección, cuando Él ya no estaba restringido por la cultura judía, Jesús hizo una fuerte declaración de igualdad para las mujeres en el ministerio, mediante el envío de María Magdalena como la primera persona para proclamar la Buenas Noticias  de la resurrección a los discípulos varones.

Los defensores del movimiento carismático enfrentan la interpretación de los pasajes supuestamente restrictivos encontrados en las Epístolas en base al contexto literario y cultural de la época en la que fueron escritos. Señalan que el término cabeza es una traducción de la palabra griega kefale, lo que indica que las mujeres proceden de la misma sustancia a la de los varones. Si Pablo hubiese utilizado la Palabra archon en vez de kefale, él si hubiese estado promoviendo el dominio el hombre sobre la mujer. Ellos también dice que la supuesta sumisión femenina, es una traducción del termino griego hupotasso, esto se refería a la esposa formando una unidad social con su marido, identificándose con el así como los Cristianos son llamados a identificarse los unos con los otros.  Si Pablo hubiese querido indicar una subordinación o sumisión obediente de parte de la esposa al esposo, entonces hubiese utilizado otro termino, el termino hupakoe. Por otra parte, en cuanto a la supuesta regla de silencio de las mujeres, los defensores señalan que han encontrado evidencia de que hesychia, la palabra griega traducida como “silencio” ha sido en vez traducida como “tranquilidad de espíritu” cuando se refiere a los hombres, lo que indica una tendencia de misoginia por parte de los traductores.

La posición carismática reclama que posee fuerte apoyo bíblico para justificar su posición, especialmente con evidencia encontrada en el Nuevo Testamento, sobre las mujeres funcionando en roles de liderazgo:… Compañeras de trabajo (del griego sunergoi) con Pablo (1 Cor 16,16; Rom 16:01, Fil 4:2-3 ), pastoras (Hechos 12:12, Hechos 16:13, 1 Cor 1:11; 16:19; Rom 16:3-5; Col. 4:15, 2/3 Juan), maestras (Hechos 18.:. 1-4, 18-28, Col. 3:16, Col. 1:02; 3:12; 1 Corintios 14:26, 31). profetas (Hechos 2:17, Hechos 21:8-9; 1 Cor . 11:4-5, 1 Corintios 14:3-4, 26, 3:10, Hechos 02:17); evangelistas (Jn. 4:1-26, 39-42), y apóstoles (Mt. 28.: 1-10, Romanos 16: 7).

Históricamente, la escuela carismática se enorgullece de haber contado con mujeres en posiciones de liderazgo ministerial durante cada reavivamiento, esto empezó sobre todo a partir de entre los Montanistas (Hyatt 1998 y 2000).

Los Primeros Amigos (1650-1690) también demuestran un patrón bíblico de la igualdad más que cualquier otro movimiento de reavivamiento antes de su época. La igualdad iba y venía a través de movimientos de reavivamiento posteriores como lo son los de los Metodistas Tempranos, el Movimiento de Santidad, el Movimiento Misionero, el Movimiento del Sufragio, y el Reavivamiento Pentecostal.

En la Renovación/Reavivamiento Carismático del siglo 20, una mezcla de pensamiento de las escuelas tradicionales y carismáticas trajo consigo una necesidad de establecer una teología bíblica de la condición de mujer que fuese sólida y confiable, incluyendo la clarificación del papel de la mujer en el liderazgo ministerial.

Ver También:

Referencias y Libros Sugeridos (En inglés):

 

Clark, E. A. (1983). Women in the Early Church. Collegeville, MN: The Liturgical Press.

 

Hyatt, S. (1998). In the Spirit We’re Equal: The Spirit, The Bible and Women–A Revival Perspective. Dallas, TX: Hyatt Press.

 

Hyatt, S. (2000). A Theology of Biblical Womanhood for Spirit-Oriented Believers. D.Min. Dissertation. Virginia Beach, VA: Regent University.

 

Hyatt, S. (2001). Spirit-Filled Women. In V. Synan (ed), The Century of the Holy Spirit: 100 Years of Pentecostal and Charismatic Renewal. Nashville: Thomas Nelson, pp. 233-263.

 

Mickelsen, A. (ed.) (1986). Women, Authority & the Bible. Downers Grove, IL: InterVarsity Press.

 

Swidler, L. (1971). Jesus Was a Feminist. Catholic World. January 1971, Vol. 212. pp. 177-183.

 

Ruether, R. & McLaughlin, E. (1979). Women of Spirit: Female Leadership in the Jewish and Christian Traditions. New York: Simon & Schuster.

 

Schmidt, J. A. (1989). Veiled and Silenced: How Culture Shaped Sexist Theology. Macon, GA: Mercer University Press.

 

Tucker, R. A. & Liefeld, W. (1987). Daughters of the Church: Women and Ministry from New Testament Times to the Present. Grand Rapids: Zondervan.

 

Información/Biografía de Autores:

Susan Stubbs Hyatt,  de origen canadiense ahora residente en Grapevine (DFW Metroplex), Texas, es la coordinadora y fundadora del Proyecto Internacional de Historia de la Mujer Cristiana y Jefe de Equipo de la Palabra de Dios a las Mujeres, Inc. Ella tiene un DMIN, licenciatura, y también se graduó de el Colegio de Profesores en la Universidad de New Brunswick y el Instituto de Cristo de las Naciones, realizó estudios de posgrado en el Seminario Teológico Fuller, y estudios de doctorado en la Universidad Regent. Ella es escritora y da conferencias a nivel internacional. Ella representó a los Pentecostales en el Colloque Femmes et Religiones (2001) en Bruselas. Ha recibido premios académicos incluyendo el Premio del Gobernador General de Canadá.

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